Hoy celebramos el 38º aniversario de la muerte de la Beta María Inés Teresa Arias. Ella murió el 22 de julio de 1981 en la Casa General en Roma, Italia. Para toda la Familia Inesiana hoy es una oportunidad de reflexionar sobre la vida y obra de Madre María Inés, es un día de alegría pues recordamos su Pascua, su regreso a la Casa del Padre.
Cuando ella murió existíamos en la Familia Inesiana las Misioneras Clarisas, Van Clar y recién los Misioneros de Cristo para la Iglesia Universal. Hoy, a 38 años de su muerte también existen las Misioneras Inesianas Consagradas y la Familia Eucarística, además de grupos organizados de voluntariado y todos los que participan con nosotros en nuestras obras: maestros, alumnos, padres de familia, catequistas, etc. Es por ello que queremos compartir algunas claves o enseñanzas del testamento espiritual de Madre María Inés que todos podemos vivir en nuestra vida cotidiana para alcanzar la santidad, a la que todos estamos llamados.
Primero quisiera recordar que los santos fueron humanos como nosotros, con vidas ordinarias, debilidades y defectos, pero una gran determinación para seguir a Cristo. Ellos vivieron en sus tiempos, con las luces y sombras de sus épocas. Los santos no son para admirarlos en las estampitas, sino para conocer su vida, doctrina y enseñanzas que nos animan para nosotros poder encarnar el Evangelio en nuestra vida hoy, en el 2019, con nuestras circunstancias personales, históricas y sociales; con nuestras luces y sombras personales y comunitarias.
Madre María Inés murió tras un periodo de 9 meses de estar en cama con su última enfermedad, un tumor en la cabeza, que le quitó la visibilidad y el equilibrio. El 27 de diciembre de 1980, Madre Teresa Botello, su vicaria, le preguntó qué quisiera compartir a las hermanas en esos momentos, sabiendo la gravedad de su enfermedad. Ella tuvo la gran idea de grabarla, así que esas palabras quedan con nosotros en un audio que después fue transcrito y que llamamos el “Testamento Espiritual.” Las Misioneras Clarisas lo leemos y meditamos cada 22 de mes para tener presentes sus últimos deseos para nosotras. Ahora que ella es Beata sus enseñanzas no son sólo nuestras, sino para toda la Iglesia, así es que, aunque no transcribo el texto completo, sí entresaco 12 enseñanzas claves que son aplicables a todos los que nos acogemos a la espiritualidad Inesiana:
Estar unidos en un mismo espíritu: en los mismos deseos de santidad, de ganar almas para el cielo, de glorificar a Dios, buscar la unidad en nuestras familias, comunidades religiosas, educativas.
Vivir llenos de fe y amor, espíritu de fe: esto nos permitirá encontrar a Dios en todos los acontecimientos de la vida, en los buenos y en los malos, nos dará una mirada distinta sobre nosotros mismos, los hermanos y la historia.
Creer en la protección de María de Guadalupe: la Familia Inesiana se gestó gracias a la promesa de María de Guadalupe de acompañar a Madre María Inés en todos sus pasos. Es por ello que nos acogemos de manera especial a esta advocación mariana y queremos que ella sea nuestra compañera de camino.
Hacer siempre la voluntad de Dios: no solo cuando nos agradan los sucesos, sino de manera especial en el sufrimiento. Madre María Inés refleja esto heroicamente abrazando la muerte, no deseando otra que la que el Señor quería para ella.
Encontrar a Cristo en cada hermano: esto nos permitirá vivir en unidad, paz y caridad.
Vivir en oración: una oración confiada en la misericordia y el perdón.
Nunca salirnos del espíritu del Evangelio
Nunca desunión y critica, nada de murmuraciones
Vivir de confianza: confiamos en un Dios que es todo poder, todo amor, todo misericordia, todo bondad.
Amor al Papa: escuchar y asimilar sus enseñanzas, amar a nuestro “dulce Cristo de la tierra,” adhesión total e incondicional a su palabra.
Pedir por nuestra Madre la Iglesia y por la santificación de los sacerdotes: no olvidarnos de orar todos los días por estas intenciones, pues todos somos parte del Cuerpo Místico de Cristo.
Vivir una vida contemplativa: incluso en la enfermedad y en los últimos momentos, hacer del amor todo nuestro ejercicio.

En este día los invitamos a meditar estas enseñanzas de Madre María Inés para vivir más intensamente nuestra vida cristiana, nuestra vida misionera y nuestro compromiso como bautizados.

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