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La fe y La Familia

  • Foto del escritor: CILAC
    CILAC
  • 31 oct 2022
  • 3 Min. de lectura

Cada familia cristiana es una “comunidad de vida y de amor” que recibe la misión “de custodiar, revelar y comunicar el amor, como reflejo vivo y participación real del amor de Dios por la humanidad y del amor de Cristo Señor por la Iglesia su esposa” (Juan Pablo II, “Familiaris Consortio” n. 17).


Bajo este pensamiento del Papa Juan Pablo II, vamos a reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos papá y mamá en el cultivo de la fe en la propia familia.


Existen muchos caminos para cultivar la fe en familia, pero le voy a compartir tres de ellos: 1) hacer oración en familia, 2) el estudio de la Biblia en familia, y 3) vivir la familia según las enseñanzas de Cristo.


1. La oración en familia


Para los católicos el mejor sitio para que los hijos aprendan a amar y a rezar es el hogar.

Es necesario que los hijos vean rezar con devoción a sus padres en la casa, para que ellos perciban la presencia de Dios en el hogar.


Los hijos aprenden a orar rezando con sus padres, por lo cual hay que hacerlos participar en la oración, que aprendan a hacer los gestos, a repetir algunas fórmulas sencillas, algún canto, a estar en silencio hablando a Dios.


La oración en la vida familiar tiene diversas formas, ya sea con una oración formulada (el Padrenuestro, el Ave María, parte de un Salmo, el Ángelus, Santo Rosario, etc.), o una jaculatoria, o con una pequeña oración propia, pero lo más fundamental es que toda la familia participe junta, en la Santa Misa del domingo.


Cada familia tiene un estilo propio y ha de encontrar el modo concreto de integrar la oración en la vida del hogar.


Solo viendo el amor y la oración de los padres, los hijos pueden entender que sus progenitores son reflejos del amor de Dios.


La oración en la familia es importante, pero no debe limitarse solo en palabras, sino que debe transformarse en obras de misericordia y en testimonios de fe.


2) Estudio de la Biblia en familia


La Biblia es el mejor libro para instruir a toda la familia, porque en ella encontramos muchas enseñanzas morales (los diez Mandamientos, el Sermón de la montaña, etc.). Es por eso que la Biblia, Palabra de Dios, debe ocupar un lugar prominente no sólo en los hogares sino en los corazones de todos, tanto de los padres como de los hijos.


Cuando vivimos en un clima continuo de oración, se abre nuestro corazón a Dios. Pero esa apertura de corazón necesita ir acompañada por el estudio de la Biblia, principalmente los Evangelios, para conocer a fondo el gran regalo de la fe católica.


Junto al estudio de la Biblia, es necesario estudiar y conocer el “Catecismo de la Iglesia católica” para conocer la fe católica en sus aspectos más importantes.


Los padres de familia estamos llamados a educar en la fe a nuestros hijos para que tengan un sano espíritu que los acerque a conocer y amar a Dios y a su Hijo Jesucristo.


3) Vivir la familia según las enseñanzas de Cristo.


La familia que reza y que estudia su fe (Biblia, catecismo, etc.), también debe vivir y aplicar lo que ha conocido gracias a la bondad del Padre que nos ha hablado en su Hijo Jesucristo.


El mejor lugar para poner en práctica el vivir como cristianos es en la familia. Vivir el Evangelio implica crear un clima en el hogar en el que se lleva a la práctica el principal mandamiento: el amor


Ese amor se aprende, se hace vida, cuando los hijos ven cómo se tratan sus padres. Si los padres se aman profundamente, si saben darse el uno al otro como Cristo se dio por la Iglesia, si saben perdonar hasta 70 veces 7, si confían en la Providencia más que en el dinero, si ayudan al peregrino, al hambriento, al sediento, al desnudo, al enfermo, al encarcelado... los hijos habrán encontrado en la familia un auténtico “Evangelio vivo”.


El apóstol Santiago nos enseña que “Una fe sin obras, es estéril”. Y el evangelista Mateo nos asegura que “No entra en el Reino de los cielos el que dice “Señor, Señor”, sino el que cumple la Voluntad del Padre”.


A modo de conclusión tomo las palabras del Papa Benedicto XVI que dijo: “transmitir (educar en) la fe a los hijos, con la ayuda de otras personas e instituciones como la parroquia, la escuela o las asociaciones católicas, es una responsabilidad que los padres no pueden olvidar, descuidar o delegar totalmente”


Muchas gracias y Dios los bendiga


Fernando Acosta

Escuela Bíblica




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