La vocación del pedagogo a la luz de la oración del Señor
- CILAC
- 15 jul 2019
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La Oración del Señor, el Padre Nuestro, aquella que el propio Jesús nos enseñó y en la que por primera vez en la historia nos atrevimos a llamar Padre a Dios, ilumina las horas del día del cristiano. También puede inspirar el trabajo profesional dedicado a la enseñanza de las almas pequeñas.
El Espíritu Santo, el gran consuelo de la Iglesia, la locura del Amor de Dios a quien ahora estamos celebrando, movió a Jesucristo a enseñarnos a llamar Padre al Creador de Universo, de quien no podríamos estar más lejanos. En el Padrenuestro, hemos sido acercados a su corazón, como hijos en busca de familia, salvación, hogar, alimento, perdón, defensa y protección.
Como pequeños niños que ayudan a su papá en el taller del salón de clase, mientras él construye vidas y les da acabados, nosotros simulamos que le ayudamos con herramientas que apenas logran remover un polvo. Él sonríe, complacido por nuestra alegría y nosotros quedamos impresionados de lo que creemos es nuestro propio logro.
Por ello, para saber qué tanto hemos ayudado a Dios en este taller de almas, está aquí un breve cuestionario para el maestro, a la luz del Padrenuestro.
Padre Nuestro:
¿Procuro comunicar a los alumnos una imagen de Dios como un Padre amoroso, cercano especialmente en nuestros momentos de mayor debilidad?
Que estás en el cielo
¿Procuro que el salón de clase sea una imagen del cielo? ¿Les recuerdo a mis alumnos que Dios también se encuentra en el cielo de su propia alma?
Santificado sea tu nombre
Como maestro, ¿santifico el nombre de Dios, en el nombre de cada uno de mis alumnos?
Venga a nosotros tu Reino
¿Entiendo que el Reino de Dios es de quienes sean como niños? ¿Cuido la inocencia de los alumnos y evito seguir las modas del mundo, empujándolos a perder su inocencia y la gracia de Dios para ganar la aceptación de los demás?
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo
¿Respeto la autoridad académica frente a mis alumnos y siembro en su alma el respeto a los Mandamientos de Dios y a la Ley?
Danos hoy nuestro pan de cada día
¿Procuro satisfacer el hambre de conocimiento y fomento la curiosidad por el sano saber del alumno?
Perdona nuestras ofensas
¿Evito mostrar las preferencias o antipatías por algunos alumnos?, ¿Procuro atender el esfuerzo silencioso de aquellos que no llaman la atención?
Como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden
¿Perdono y olvido rápidamente los errores y posibles ofensas de los alumnos y sus padres?
No nos dejes caer en tentación
¿Ayudo a que los alumnos tengan un entorno libre de influencias negativas y tentaciones?
Y líbranos del mal
¿Ayudo, con los elementos que la escuela me proporciona, especialmente a los alumnos que luchan por librarse de inclinaciones, vicios o costumbres que les impiden avanzar en su desempeño?

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