Viviendo la Espiritualidad Mariana
- Cilac2019
- 31 may 2019
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 4 feb 2020
María es mi madre, una de las frases que la Beata María Inés usaba en todas las ocasiones de su vida, con esto, invitaba a la Santísima Virgen María a que fuera su compañera en todo lo que ella emprendía. No cabe duda que María, madre de Jesús ocupa un lugar importante en la vida de todos los que formamos la Familia Inesiana. Este tinte misionero denota mucho ese amor por María, la hija preferida de Dios la cual nunca fue manchada por el pecado. Madre María Inés adopta ese amor y lo hace parte de ella. María ha venido a ser la madre amable, la que siempre acompaña, la que hace presencia e intercede por todos nosotros a Jesús, como la Beata María Inés nos lo dice en sus escritos, “Esta dulce presencia de mi Madre en mi corazón, me es tan sentida, como la del mismo Jesús” ¿Que más se puede decir de ella?, bueno, un alma enamorada de tan dulce presencia que invade todo su ser, demuestra su amor filiar en sus palabras, obras y acciones; Madre María Inés es así, confiada a los brazos de María, la que una vez le dijo, “Me comprometo a acompañarte en todos tus pasos…” (Exp. Esp., 1933).
Bueno, qué más puedo decir, la experiencia vivencial que tengo con María, es de una cercanía tan real que en donde quiera que esté, sé que Ella también está presente, pero tal vez se preguntarán ¿cómo puede ser posible? O ¿cómo realizo ese contacto? Simplemente, invocándola, teniendo la seguridad de que Ella está ahí, conmigo, platico con Ella, me río con ella, la invito a todo lo que hago, y así es como la invoco continuamente.
María la madre tierna que sabe acoger con gran amor a todos los que en ella se refugian. La vida Mariana no es otra cosa, sino confiar plenamente y tener la certeza de que siempre contaremos con una Madre que nos escucha, enseña y guía nuestros pasos. María, ella nos enseña a conocer a Dios, a verle en cada persona y saber reconocerlo en los acontecimientos de nuestra vida cotidiana. Madre María Inés deseaba que todos le conocieran, de que reine en cada uno de los corazones y experimenten la dulzura de una verdadera madre. Pero, ¿cómo corresponder a tan grande amor? Solo nos basta la confianza y la fe, animados de esto, María está presente en nuestras vidas, demos gracias a Dios por este hermoso regalo de que Jesús nos da a María como Madre.
Los invitamos por eso a poner en práctica algunas maneras sencillas de vivir la espiritualidad mariana personalmente o en familia:
Rezar el santo rosario: de camino a la escuela, al trabajo, en un momento a solas, esperando una cita.
Regalar a María un pequeño sacrificio o acto de amor.
Leer algún libro de espiritualidad mariana
Conocer los mensajes de María de Guadalupe, Fátima, Lourdes.
Meditar los pasajes bíblicos sobre María
Coronemos hoy a María en nuestra vida y familia.

Comments