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Así comenzamos y así trabajamos: Equipo Misión La Florecilla

  • Cilac2019
  • 30 nov 2020
  • 4 Min. de lectura

¡Hola! Mi nombre es Aída Jaime y quiero compartir contigo como comenzamos a colaborar en el equipo de Misión la Florecilla y las actividades que realizamos. Nuestro primer acercamiento a la Florecilla, fue hace 12 años, cuando ingresamos al colegio, en la Asamblea de la Unión de Padres de Familia. En ese tiempo las responsables de las actividades que se realizaban para apoyar la comunidad de la Florecilla eran la Sra. Silvia Martínez y la Sra. Vero González. Desde la primera vez que escuchamos sobre esta misión nos cautivó y de inmediato nos anotamos para poder apoyar como bienhechores. Después de un tiempo en el colegio y de ser colaboradores de diferentes formas, la Sra. Silvia nos invitó a colaborar más de cerca con la misión y una vez autorizado por la Directora del colegio, la Hna. Elizabeth Mendoza, inició esta gran bendición.


Comenzamos en noviembre del 2014, la mayor parte del equipo ya estaba formado y al empezar actividades nos fuimos conociendo cada una de las integrantes, somos en total doce familias quienes conformamos actualmente el equipo y que con el paso del tiempo nos hemos convertido en una sola. Todos somos voluntarios, aportando cada uno nuestros dones, por ejemplo Adry Torres, quien es diseñadora, nos ha realizado el logo que nos identifica, los diseños de las libretitas, las lonas, las tazas, los avisos de cada mes, etc.


Así, poco a poco, con ideas de cada uno de los miembros del equipo y el apoyo de toda la comunidad CILAC comenzamos a trabajar. Nuestro primer objetivo era al menos apoyar con el pago de los recibos de la escuela, ya fuera de gas, luz o cualquier otro servicio que les pudiera quitar un poco de preocupación a nuestras hermanas de La Florecilla.


Antes de cumplir un año de pertenecer al equipo, en septiembre del 2015, tuvimos la oportunidad de ir en familia a conocer la comunidad, pues queríamos saber acerca de ellos, qué les hacía falta y en qué proyectos podíamos contribuir. Esa visita fue suficiente para quedar encantados, pues en cada una de sus calles, las casas, la escuela, la capilla, está plasmado el esfuerzo de cada una de las hermanas que han trabajado incansablemente por el bien de nuestros hermanos indígenas. Cuando me preguntan cómo es la Florecilla no dudo en decir que es como estar en un pedacito de cielo, pues en ésta se respira amor, paz, respeto y solidaridad.


Nueve meses después del primer viaje, en junio del 2016, regresamos… pero ya fuimos más personas, entre ellas Lily quien es parte del equipo, quien con sus hijas nos ha seguido acompañando. Y así, se ha hecho tradición que en junio de cada año, realizamos nuestro viaje para ver a los niños cómo van creciendo, a la comunidad cómo va saliendo adelante y a ponernos al servicio de las hermanas. Si algún año desean unirse son bienvenidos.

El trabajo que se necesita hacer es arduo, digno de una comunidad misionera como la nuestra. Entre las actividades que realizamos para poder contribuir un poco con el trabajo que hacen las hermanas son:


  • Boteos por sector. Esta actividad se realiza el primer viernes de cada mes y es especialmente alegre, ir a visitar y platicar con los niños quienes siempre nos reciben muy contentos. Ellos nos llaman “las mamás florecillas” ya nos tienen muy bien identificadas.

  • Amigos Misioneros. Son personas o familias que se comprometen a donar mensualmente al menos $50. En el caso de los niños del colegio, se encargan de llevar y traer su sobre con mucha responsabilidad. Siempre se levantan muy orgullosos de su asiento cuando los llamamos y les entregamos los sobres, también cuando los regresan. Es muy interesante observar cómo entienden desde pequeños que contribuyen a generar una mejor sociedad.

  • Donación y venta de uniformes. En esta actividad, las familias del colegio nos donan los uniformes que ya no les quedan a sus hijos pero que están buenas condiciones y nosotros los vendemos, a muy bajo costo, a las familias del colegio que lo requieran. Esta actividad además de ser beneficiosa para el medio ambiente pues reutilizamos la ropa, ha sido de gran beneficio para muchas familias.

  • Venta de artesanías. Con lo recaudado en la venta de las artesanías de Chiapas, se han hecho grandes mejoras a la escuela de la Florecilla, como la reconstrucción de la cancha, la instalación del piso y la extensión del escenario del salón de actos, acabados de salones, construcción de dos oficinas, etc. Proyectos que se han trabajado en conjunto con la comunidad, pues nosotros ponemos el material y ellos la mano de obra, pues los fines de semana se reúnen para realizar las obras. También esta actividad ha despertado la creatividad emprendedora de las mujeres de la Florecilla, quienes aprovechando sus conocimientos de costura y bordado, realizan productos para vender, actividad que antes sólo realizaban para su familia.

Estas son algunos de los servicios que realizamos en el equipo y aunque este tiempo ha sido muy complicado, nuestra fe nos ayuda a no perder la esperanza de que vendrán tiempos mejores, por lo pronto seguimos trabajando cada quien desde casa. Aprovecho para agradecer infinitamente a todas las personas que siguen cooperando, donando y comprando uniformes, artesanías y compartiendo por las redes sociales, con amigos y familiares los productos que vendemos.


¡Muchísimas gracias!



P.D. Les comparto que en ocasiones me pongo a soñar y veo a la Familia CILAC como una comunidad santa, no sé si en realidad se pueda nombrar a toda una comunidad así, lo que sí sé es que tenemos tantas cosas por hacer por el bien de nuestros hermanos, aquí, en Chiapas y en todas partes donde nos encontremos. Tenemos como intercesora y ejemplo a nuestra Beata Madre María Inés Teresa Arias, quien nos indica el camino: “Si no es para salvar almas, no vale la pena vivir”.


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