¡Auxilio, mi hijo no quiere comer!
- CILAC
- 17 jun 2019
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 4 feb 2020
Habitualmente los padres nos encontramos ante una situación que a todos nos preocupa: “Mi hijo no quiere comer”, es una causa común de consulta en pediatría y frecuentemente acuden padres angustiados solicitando vitaminas, suplementos alimenticios o algo que le “abra” el apetito al niño, sin embargo, esto no es lo más apropiado, pues se sabe que los nutrimentos se absorben mejor cuando se consumen directamente de los alimentos en la dieta diaria.
Según la Norma Oficial Mexicana NOM-043-SSA2-2012 una buena dieta debe tener 5 características.
Completa: una dieta completa contiene todos los nutrimentos que se requieren.
Variada: los alimentos del mismo grupo se deben intercambiar en las diferentes comidas del día.
Suficiente: se debe comer la cantidad suficiente para cubrir las necesidades energéticas del organismo, con la finalidad de lograr el crecimiento y mantenimiento adecuado. Las porciones no son las mismas para un adulto que para un niño pequeño.
Equilibrada: debe haber la proporción recomendada de alimentos que, a la vez, proporcionarán sus nutrimentos.
Adecuada: debe estar de acuerdo con la edad del comensal, actividad física, costumbres, etcétera. Inocua. No debe implicar riesgos a la salud.
El tener una buena nutrición y una dieta balanceada ayuda a un adecuado crecimiento ponderoestatural y desarrollo mental, así como a prevenir la Obesidad y enfermedades crónico degenerativas como lo es la diabetes, hipertensión, enfermedades cardiacas y algunos tipos de cáncer, entre otras.
A continuación, expongo algunas estrategias para mejorar los hábitos alimenticios de los niños (y adultos) y que en lo personal me han funcionado con mi pequeña de 4 años.
1. Comidas en familia
El comer en familia es una costumbre agradable para cualquiera, ofrecen la oportunidad de presentarle al niño alimentos nuevos, además de que fomenta la comunicación entre los miembros de ésta, es la oportunidad perfecta para conectar con nuestros hijos, ponernos al día de cómo les fue en la escuela, sus intereses, tratar de tener una plática agradable.
En el caso de los adolescentes puede ayudar el que inviten a amigos a comer en casa con la familia.
En los tiempos actuales en los que muchas veces ambos padres trabajan este punto puede ser difícil de llevarse a cabo, pero no necesariamente tiene que ser la comida de mediodía, también puede realizarse en la hora se la cena o los fines de semana, incluso los abuelos o cuidadores pueden participar en este punto.
2. Abastecerse de alimentos saludables
Los niños comen lo que está disponible en casa, por lo cual a la hora de hacer el súper es importante saber que alimentos vamos a llevar a casa
Trata de tener siempre frutas, verduras, yogurt, listas para comer, eso facilitará que el niño elija refrigerios saludables.
Compra panes y cereales de grano entero.
Limita el consumo de grasas evitando las comidas fritas y eligiendo productos lácteos semidescremados o bajos en grasa.
El pescado, el huevo y la fruta seca son una fuente saludable de proteína
Trata de comprar mantequilla de maní o galletas de avena en lugar de papas fritas y golosinas que tiene calorías no nutritivas (sacian pero no nutren).
Evita comprar refrescos y jugos, promueve el consumo de agua natural y leche descremada.
3. El poder del ejemplo
Las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra, la mejor manera de estimular a un niño a comer saludable es viendo a sus padres, el niño sobre todo los más pequeños por naturaleza tienden a imitar a los adultos, trata de llevar una dieta variada y adecuada, limitando el consumo de alimentos poco nutritivos.
4. No pelear por la comida
El permitir que los niños tengan cierto control sobre cuándo comer y cuándo se sienten satisfechos, es un factor importante para prevenir la obesidad y las aversiones a ciertos grupos de alimentos.
Algunas pautas que se pueden seguir para evitar conflictos son:
Establecer un horario para las comidas y refrigerios.
Presenta los alimentos de forma diferente, talvez el niño acepte mejor las espinacas si las pone en la pizza o en una crema.
Puedes incluir alimentos nutritivos “escondidos” en comidas comunes, por ejemplo, el camote en la salsa del spaghetti.
Es muy importante:
No obligar al niño a comer toda la comida del plato.
No recompensar al niño con comida (incluyendo el postre).
No usar la comida como demostración de amor o soborno.
5. Involucra a los niños
A todos nos gusta sentirnos incluidos, a la mayoría de los niños les agrada participar en la selección de alimentos, incluso colaborar con la preparación, se les puede asignar tareas en la cocina apropiadas para su edad y habilidades a modo de evitar que se lastime. Los almuerzos escolares pueden ser una buena oportunidad para poner esto en práctica, platique con su hijo de los alimentos saludables y pregúntale qué le gustaría llevar de lunch a la escuela. Involucrar a los niños es prepararlos para tomar buenas decisiones en lo que respecta a su cuerpo y su salud.
Está comprobado que cuando se adquieren los hábitos de alimentación saludable a edad temprana, incluso desde la lactancia materna, es más factible que los niños tengan una mejor aceptación de todos los grupos de alimentos y preserven un estilo de vida saludable hasta la edad adulta pero nunca es tarde para empezar.

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