Castidad, ¿mito, tabú o convicción?
- Mary Fer Villarreal
- 31 ago 2020
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 12 sept 2022
Cuándo escuchas o lees la palabra “Castidad”, ¿qué es lo primero que se te viene a la cabeza? Pueden ser muchas cosas: tal vez evitar tener una relación sexual, o algo para las monjitas y padrecitos, quizá algo pasado de moda o retrógrada, o nunca habías pensado en eso, probablemente piensas solo que es algo bonito, o que es lo mismo que virginidad.
Algunas personas piensan que la Castidad es un mito que alguien se inventó para controlar al ser humano, otras que es un tabú que ni siquiera se es capaz de vivir, incluso que es algo pasado de moda que va en contra del desarrollo de los seres humanos y de su libre decisión de cómo vivir. Incluso, yo no sé si te ha pasado a ti, pero a veces a los padres de familia y a los formadores nos da hasta miedo o vergüenza hablar de ese tema. ¿Te has preguntado por qué? ¿Será porque es realmente algo desconocido, algo de lo que sabemos poco y creemos que exige mucho, o porque me deja fuera de mi círculo social en donde se me empuja a vivir según “la moda”?
Es interesante como la Castidad puede ser tema de mucha polémica, a veces hasta se prefiere ignorar; pero déjame te platico que la Castidad es lo más antiguo y lo más actual del mundo. Yo lo resumiría en una ecuación sencilla CASTIDAD=AMOR. Así es, así de simple, la Castidad es la manifestación del Amor verdadero. A ver… ¿El sentirse amado, es algo que queremos todos, verdad? ¿Y el sentirnos amados, nos lleva a amar, estás de acuerdo? Entonces la Castidad más que un mito o tabú, es una CONVICCIÓN en todo el sentido de la palabra, y no ha pasado de moda, y nunca lo hará.
Y de nuevo voy con otra pregunta, ¿a ti como papá o como mamá, no te haría feliz saber que tu hijo o tu hija se sienta amado, o amada, y tenga capacidad de amar; que sepa que tú estás ahí para darle todo tu amor incondicional, que tengan, y sean al mismo tiempo, hijos, hijas, hermanos , hermanas, amigos y amigas verdaderos con quienes intercambien esa amistad llena de confianza, de comprensión, de respeto mutuo, de apoyo en las buenas y en las malas, de ayudarse a ser mejores personas, de perdonarse en las discusiones? ¿No te gustaría que tus hijos, lejos de buscar el amor en cosas que les hacen daño de las cuales podemos enumerar muchas que tienen disponibles sobre todo ahora con el acceso a Internet, con las páginas web, las redes sociales, etc., fueran personas realmente libres porque se sienten amados (as)?
Pues esto, y mucho más, es vivir la Castidad; y más que buscar una cátedra de cómo vivirla, por ahora creo que podemos empezar con algo muy sencillo. ¿Qué te parece, si en un momento, le preguntas a tu hijo o a tu hija, si se siente amado(a)? Si es así, ¿qué es lo que le hace pensar en eso? Y no tengas miedo a recibir un “no” por respuesta, no necesariamente significa que se esté fallando como papá o como mamá, tal vez tu hijo o tu hija, tiene una concepción del amor diferente a la tuya y estamos en buen tiempo de saberlo. Y te invito, a que, como primer paso de formar en la Castidad a tu hijo(a), le ayudes a estar convencido(a) de que es muy amado(a).
Y, ¿dónde dejamos a Dios en esta ecuación de la CASTIDAD=AMOR? Pues Dios es el AMOR que se manifiesta a nosotros a través de las personas, especialmente un padre o una madre. ¿Quién en este mundo podría amar de una manera más entregada e incondicional a alguien si no son sus padres, su familia, aunque sea de una manera imperfecta, pero real?
Este es el primer paso. ¿Cómo ves? ¿Te atreves a darlo? … Yo creo que sí.
“El que ama a su hermano permanece en la luz y no hay en él causas de tropiezo."
1º Jn, 2,10
Maryfer Villarreal Garza
Vanclar Santísimo Sacramento
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