Crianza positiva, formando niños resilientes ante la adversidad.
- Dra. Olga López
- 17 ago 2020
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 12 sept 2022
Dentro de las consideraciones biopsicosociales y de salud mental durante el brote de COVID19 la Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomienda prestar mayor atención a sus necesidades de los niños y proveerles de herramientas para la expresión y manejo adecuado de sus emociones.
¿Qué es la resiliencia? Según la Real Academia de la Lengua (RAE) la resiliencia es la capacidad de un material para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido , pero en la década de los 70´s John Bowlby llevó este término del campo de la física al campo de la psicología y lo define como un soporte moral una cualidad de una persona que no se desanima y no se deja abatir pero no fue hasta 2003 que Luthard y Zelazo lo describieron como un proceso dinámico más que un rasgo, que es modificable y puede aprenderse, todo lo anterior nos lleva a la definición de resiliencia más aceptada que es la descrita por Grotberg en 2006, el cual se refiere a la resiliencia como la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e incluso ser transformado por ellas, además menciona que la resiliencia proviene del modelo triádico: yo soy, yo tengo, yo puedo.
Dentro del ambiente que favorece el desarrollo de una persona resiliente se encuentran aspectos importantes dentro de los patrones de crianza como lo son: el apego seguro, demostrar apoyo incondicional, estímulo y gratificación afectiva ante los logros, vinculación afectiva (muestras de afecto como abrazos besos, caricias), empatía, confianza para el desarrollo de independencia, apoyo en la resolución de problemas y técnicas de inducción para la regulación del comportamiento (explicar las consecuencias de las acciones en lugar de los castigos físicos, gritos o amenazas), todo lo anterior es necesario para la formación de una autoestima saludable en el niño parte esencial del concepto “yo soy” del modelo tríadico de Grotberg. Para el concepto “yo tengo” es necesario modelar y promover las siguientes habilidades que se observan en las personas resilientes: sentido del humor, confianza en sí mismo, iniciativa, moralidad, independencia, espiritualidad, identidad, creatividad, comunicación afectiva y efectiva, del mismo modo deben practicarse y fortalecerse las respuestas amortiguadoras como lo son la flexibilidad, adaptación, resistencia, tolerancia a la frustración, valentía, formando así el concepto de “yo puedo.”
La crianza es una actividad compleja que involucran creencias como valores, mitos, prejuicios, normas y costumbres; y las prácticas o acciones que desarrolla cada persona en base a su conocimiento y posibilidades.
Tratar de cambiar un paradigma de un modelo de crianza no es algo sencillo, pues los padres o profesores pueden sentirse ofendidos, invalidados o sentir que se está faltando el respeto a su autonomía o autoridad, por lo cual hay que ser muy prudentes en la manera en la que decimos o proponemos las cosas, otras personas tal vez puedan pensar “esa es la manera en la que a mí me educaron, no veo porque deba cambiar” tenemos que ser conscientes que no para todos es sencillo salir de su zona de confort y dar pie a conocer algo nuevo, aunque sea algo mejor.
Sin embargo es importante recordar que en la Declaración Universal de los Derechos de los Niños (1959), se encuentran el derecho a una vida digna libre de violencia, el derecho a recibir educación que contribuya en crear su propio futuro y que constituye un elemento esencial para el desarrollo social, psicológico y económico del menor, el derecho a la salud integral, el derecho a la protección para preservar su bienestar físico y mental y el derecho a tener una familia misma deberá ser un ambiente de cariño y afecto y es responsabilidad de los cuidadores hacer cumplir estos derechos.
Si ponemos atención a lo arriba mencionado, no dista mucho de los patrones de crianza positivos que se asocian al desarrollo de resiliencia en los niños.

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