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Cuidando mis relaciones en tiempos de pandemia

  • Foto del escritor: Rut Ron
    Rut Ron
  • 24 ene 2022
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 8 sept 2022


Desde el año 2020 y lo que va del 2022 han estado marcados por la crisis sanitaria a nivel mundial. Nos ha tocado vivir una situación particularmente extraordinaria en la que nos hemos visto en la necesidad de permanecer “confinados” en nuestros hogares y aún con ciertas restricciones cada salida implica nuevas costumbres.


Esto ha generado una serie de estrés e incertidumbre. Requerimos adaptar nuestras actividades a un nuevo modo de convivencia en nuestras casas. Y nuestras relaciones cotidianas se ven alteradas por esta nueva situación.


¿Cómo puedo cuidar mis relaciones en estas circunstancias?


A manera de consejos prácticos y ordenándolos según lo que Dios nos ha dado en su creación, te propongo reflexionar lo siguiente: podemos hacer una diferencia como cristianos.


La Iglesia (por medio de la Sagradas Escrituras y todo su Magisterio) nos enseña que somos imagen de Dios (cfr. Gen 1,26-27). Esto dará la pauta para relacionarnos con las demás cosas creadas.


Estas relaciones son cuatro: con Dios, con el prójimo, con el mundo y consigo mismo. Repasemos y reflexionemos sobre cada una de ellas:


1. Nuestra relación con Dios.


Gracias a la semejanza del hombre con Dios, Dios puede hablar con él y él con Dios. A veces sentimos un Dios lejano por el desaliento y el orgullo evitamos estrechar nuestra relación con Él.


La oración será el medio eficaz para recuperar el diálogo, la confianza, la esperanza. Ahora sí que tenemos tiempo.


¿Qué se te ocurre para iniciar tu vida de oración? ¿Qué podría funcionar para ti? ¿Hay alguna oración o forma de oración que quieras aprender?


2. La relación con el prójimo, con los demás.


El hombre no es un ser solitario, sino que “es un ser social, que no puede vivir ni desplegar sus cualidades sin relacionarse con los demás” (GS 12). Todos compartimos la misma dignidad, la misma condición, aunque unos sean hijos, otros padres, otros amigos, etc.


En las circunstancias de hoy, ¿cómo puedo ser para el otro, para los demás? Con los que están conmigo en casa o con aquellos familiares que están lejos, aquellos amigos que tengo tiempo sin saber de ellos. ¿Cómo los puedo cuidar mejor? ¿Cómo es mi ejemplo de persona en tiempo de crisis?


¿Qué podría ser una opción para ti para acercarte a ellos? (Ten siempre presente respetar su individualidad).


3. Mi relación con el mundo.


Según el relato del Génesis (Gen 2, 1.9-20) es el hombre que le da el nombre a las cosas y a los animales que existen, aunque él no los creó, Dios le concede autoridad sobre ellos. Pero esta superioridad no es para que explote la naturaleza de forma arbitraria y egoísta sino para que la cuide y administre el mundo en el que vive. “El mundo” es también la casa en la que vives…literal…es decir tu hogar.


¿Qué podemos hacer para que nuestro hogar sea un mundo mejor, más agradable, más sano para ti y los que habitan en ella? Ojo, no se está haciendo referencia a remodelar, construir, …no. La limpieza cotidiana, por ejemplo. O la extraordinaria: cuando arreglo aquellos rincones, saco para donar lo que ya no utilizo, recuerditos, detallitos, circulares, tickets de compra, etc.


4. En la relación conmigo mismo.


El ser humano no solo tiene una dimensión exterior, sino que existe en sí mismo: puede reírse, enfadarse, avergonzarse, sentirse contento o descontento de sí.


En este tiempo, ¿qué puedo hacer por mí? ¿Cómo puedo ser mejor persona? Si ya cuido a otros, ¿cómo me puedo cuidar mejor? El ejercicio (en casa: puedo seguir una rutina de ejercicios, bailar, hacer estiramientos), la alimentación (cuido lo que como y lo que le preparo a los demás), cultivar la mente y las habilidades (pintar, escribir, leer, decorar, o simplemente recrearme viendo una película, jugar…) Bañarse y tender la cama todos los días (excelente práctica que reporta satisfacción, por más insignificante que parezca esta tarea). ¿Qué funciona para ti?


Últimas recomendaciones:

  • El virus se contagia, el mal humor y las emociones negativas… pero también se contagia la alegría y la esperanza.

  • ¿Seguir las noticias? Está bien pero solo 10-20 minutos. Verifica las fuentes que sean serias.

  • Ten paciencia, con los demás y contigo mismo.

  • Obsérvate con atención y tus a familiares, quizá puedan necesitar el apoyo de algún especialista. No temas pedir ayuda.


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