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¿Es bueno o es malo?

  • Foto del escritor: Rut Ron
    Rut Ron
  • 21 nov 2022
  • 2 Min. de lectura

Hoy es bastante frecuente que a gente juzgue la moralidad de los actos considerando sólo la buena intención que los inspira o por las consecuencias previsibles ventajosas. Hemos escuchado con frecuencia…” haz lo que dicte tu corazón” …o como en algún comercial de cerveza: “la pasión manda”.


En sí mismas las pasiones no son buenas ni malas. Los sentimientos y emociones más profundos no deciden la moralidad ni la santidad de las personas. Se comprende que la afectividad es un componente de la persona humana que así intuye lo bueno y lo malo.


De todos los movimientos de la afectividad humana, el amor es el más fundamental. Dice San Agustín “las pasiones son malas, si el amor es malo; son buenas, si el amor es bueno”. (Por eso las emociones y sentimientos pueden ser asumidos en las virtudes o pervertidos en los vicios). Entonces la afectividad tiene que estar asumida y orientada por la razón. La voluntad recta ordena al bien, la voluntad mala sucumbe a las pasiones desordenadas y las exacerba.


Veamos pues cómo saber si nuestros actos son buenos o malos.


La Iglesia enseña que: “el hombre es padre de sus actos” (CEC 1749)…es decir realizados libremente después de un juicio de conciencia.


La moralidad de los actos humanos depende:


  • Del objeto elegido: qué cosa se hace libre y voluntariamente;

  • Del fin que se busca o la intención: es el fin o motivación con que hago las cosas; y

  • De la circunstancia de la acción: es el contexto, que ayuda a disminuir o agravar.


Practiquemos con algunos ejercicios:


a) Una buena acción puede estar inspirada por diferentes intenciones. Por ejemplo, dar una asistencia económica, es una obra buena, (pues el objeto es bueno). La intención puede ser dar un servicio, ayudar a alguien, pero también puede hacerse para obtener un favor o satisfacer la propia vanidad al ser admirado por ello. Entonces el acto bueno se convierte en malo porque la intención es mala.


b) Robin Hood, roba (objeto malo, pues el acto de robar es malo en sí mismo) con una intención “buena” al querer ayudar al prójimo. Por lo que no se puede justificar hacer el mal para obtener el bien.


c) Las circunstancias son elementos secundarios de un acto moral y pueden contribuir a agravar o disminuir la bondad de los actos humanos y pueden también atenuar o aumentar la responsabilidad de la obra. Por ejemplo, la cantidad de dinero robado o actuar por miedo a la muerte, pero finalmente las circunstancias no pueden hacer ni buena ni justa una acción que de suyo es mala.


Resumiendo:


• Si al menos una de ellas es mala, todo el acto es malo.

• EL FIN NO JUSTIFICA LOS MEDIOS.


La próxima vez que dudemos o nos sintamos presionados por si un acto es bueno o es malo podremos valorarlo al usar este triple filtro y finalmente tomar una decisión libre y juzgada rectamente por nuestra conciencia.


(Fuente: Catecismo de la Iglesia Católica, 1749-1756)




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