Si en este tiempo de pandemia que vivimos, tomamos un momento para cerrar los ojos y pensar: si Jesús viniera en este momento a visitarme y me preguntara ¿qué deseas hijo(a) mío(a)? Tal vez le pediríamos algunas de estas cosas:
Que llene nuestro corazón de amor y que nos enseñe a entregarlo a los demás sin reservas como él se entregó por amor a nosotros.
Ayuda para ser mejores personas
Vivir con alegría para poder brindarla a los demás sobre todo a los más vulnerables.
Humildad para valorar lo que tenemos sin tener que compararnos con otros.
Desapego de las cosas materiales, de apariencias
Compartir lo que Él nos ha dado como nuestras virtudes y talentos; y es desde aquí donde partiremos.
Nuestros talentos son regalos de Dios que uno va desarrollando desde pequeños pero algunas de las veces con el paso del tiempo los vamos guardando en un cajoncito y vamos poco a poco acumulando; quizás los que somos más grandes así nos pasó pero aún estamos a tiempo tanto adultos, jóvenes y hasta los más pequeños de la casa podemos abrir ese cajón y sacar esos talentos, esos regalos de Dios.
Todo lo que tenemos en esta vida ha sido otorgado por Dios, al final de nuestro camino por esta tierra nuestras buenas obras se quedan y será una buena forma de trascender; por lo que compartimos a los demás.
En esta vida recibimos muchos dones, talentos carismas que muchas veces no los hemos descubierto o desarrollado, Dios nos hizo este regalo para amar más, para compartirlos.
En ocasiones no queremos desarrollar algo nuevo por miedo al fracaso, como por ejemplo cantar, tocar guitarra, hablar en público, etc. Lo importante es dar el paso, fallar y aprender; recuerda dejamos de estar cuando dejamos de intentar.
En ocasiones si no tenemos todo perfecto lo dejamos de hacer, dejamos de arriesgar, intentar de luchar por lo que deseamos y así vamos guardando celosos nuestro talento pensando quizás que otro lo hará mucho mejor que nosotros.
Todos tenemos muchos talentos la vida nos lo va mostrando., nos demuestran en que punto de la vida Dios nos dio ese talento.
Aun desde nuestra debilidad y nuestras heridas, desde allí Dios hace surcos para que descubramos nuestros talentos y aun así darnos a los demás.
Algunas veces cuestionamos porque unos tienen más u otros tienen menos talentos, pero lo importante no es eso sino que hacemos con estos talentos, que cuentas le daremos a Dios de los regalos tan maravillosos que nos dio?
En este tiempo que estamos viviendo ha sido un espacio en que seguramente muchos de nosotros desarrollamos talentos o quienes los han sacado de ese cajón donde estuvieron guardados mucho tiempo; con el fin de pasar un rato agradable, o con el fin de compartir con nuestra familia.
Hace semanas escuchando una charla alguien dijo "no sabía que mi hijo cantaba, no sabía qué tipo de música escuchaba ni mucho menos que tocaba la guitarra; y pensé: Definitivamente nos ha faltado tiempo para compartir hasta con los nuestros." Quienes recibieron el talento de tocar guitarra o cualquier otro instrumento, quienes tienen el talento de hablar en público, cantar, etc... no debemos olvidar que éstos fueron dados por Dios para compartirlos con los demás y servirle.
Nos daremos cuenta también que no todos tenemos las mismas capacidades o habilidades pero debemos de tener el firme propósito de compartirlos y ponerlos al servicio de los demás con humildad para que tengan un valor duradero.
Pongamos sin reservas todos nuestros talentos, carismas al servicio de Nuestro Señor, como una ofrenda para él como un regalo como una respuesta de fidelidad hacia Él.
Les dejo una frase que a mí me agrada mucho: El que multiplica sus talentos, el que arriesga y además comparte es el que recibe abundantemente. Que Jesús y María sean siempre el centro de sus vidas.

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