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¿Cómo abordar la sostenibilidad desde el diálogo?

  • Foto del escritor: CILAC
    CILAC
  • 28 nov 2022
  • 4 Min. de lectura

¿Cómo abordar la sostenibilidad desde el diálogo?


Para sentarnos a dialogar sobre sostenibilidad me parece justo hacer una diferenciación entre diálogo y debate, porque la intención es generar un espacio seguro para hablar sobre nuestra relación con la sociedad, la economía y el medioambiente; que ya les adelanto, esos tres elementos son los que conforman el desarrollo sostenible.


A través del diálogo pretendemos abrirnos a la escucha genuina y al descubrimiento del otro. Mediante la conversación queremos explorar las necesidades, las limitaciones y los saberes de quienes nos acompañan. Ese espacio entre dos o más personas debe aspirar a ser honesto y autorregulado. No queremos habitar la sostenibilidad desde el debate, desde la fabricación de argumentos superiores entre sí, porque para quien apenas conoce del tema al cual nos referimos, suele ser más útil abrirse para ser comprendida, que someterse a un ambiente de competitividad.


Dicho esto, me voy a permitir usar mi propia experiencia para responder a la pregunta que propuse inicialmente. Y de antemano digo, que mi intención simplemente es plantear una aproximación al tema, porque soy consciente del valor que ustedes pueden añadir hasta exponer alternativas a esto que se leerá a continuación.


Para dialogar sobre «sostenibilidad» en pequeños grupos, sea con amistades, familia, o terceras partes interesadas, elijo un espacio físico en el que se pueda conformar una especie de mesa redonda en el que todas las personas nos podamos ver las caras con facilidad. Hablo en plural porque yo también hago parte de ese círculo de conversación: no existe una relación jerárquica. La horizontalidad empieza desde la posición física que ocupamos. Así que creo vital que, aunque yo sea quien lidere la conversación, las demás personas me perciban dentro del círculo. Debo ser accesible y considerar a las demás partes como iguales.


Para abordar la temática, cada grupo podrá implementar la metodología que estime conveniente o irá construyendo una sobre la marcha. Y cuando me refiero a metodología, no me refiero exclusivamente a teorías elaboradas o guías académicas para dialogar. Yo no tenía ninguna. Lo que sí creía fundamental era definir los valores que constituían la relación entre el tema a tratar y las partes. Además, fijaba el objetivo de la conversación.


Antes de iniciar a conversar sobre «sostenibilidad», comunicaba esos valores conversacionales y el objetivo de la mesa redonda. Así todas las personas participantes tendrían que autorregular su comportamiento y sus posibles reacciones ante una postura contraria. Se trata de entregar parte de responsabilidad a cada sujeto, y hacer hincapié en habitar el diálogo y no el debate. Pero de esto te darás cuenta después. La forma en cómo se lleva a cabo cualquier conversación es de suma importancia: investigar sobre metodologías de diálogo no es ningún desperdicio.


Explorándonos a través del concepto


¿Qué es la sostenibilidad para ti? Podría ser una forma útil de empezar a conversar con grupos que recién empiezan a relacionarse con el concepto. “Sostenibilidad” tiene varios significados: algunas personas lo relacionan con temporalidad, otras con ecología, o con lo económicamente estable. Así que, para hablar en términos justos, debemos asegurarnos de que todas las personas de la mesa entendemos la referencia.


Al inicio mencioné la Cuenta de Triple Balance que analiza los impactos positivos o negativos que se dan en la economía, la sociedad y el medioambiente. Para que exista equilibrio, para que se geste la sostenibilidad, es necesario que esos tres elementos estén alineados. No podemos pensar en una empresa que genere economía sana, si sus actividades impactan negativamente en el desarrollo infantil y la tala descontrolada de árboles, por ejemplo.


Es recomendable abordar la sostenibilidad de manera integral. No separando los elementos de la Cuenta de Triple Balance. Incluso te invito a pensar qué sucede cuando queremos una política pública que potencie los cuidados sociales, sin prever las consecuencias medioambientales y económicas.


Mirar a través de los matices


Las ciencias económicas sugieren que los impactos positivos al Desarrollo Sostenible son asuntos de empresas. Sin embargo, existen tres actores fundamentales para la transformación: el Estado, la sociedad y las iniciativas privadas (empresas, organizaciones, entre otras). Nuestro papel como sociedad, como sujetos de derechos es de suma importancia: actualmente las personas han celebrado compromisos morales de responsabilidad con la sostenibilidad; así que se preocupan por lo que hacen y cómo eso impacta a la vida.


¿Cómo nos relacionamos con la sostenibilidad? Es otra forma interesante de explorar qué están haciendo las personas de a pie por el Triple Balance. Sin duda, cuando escuchaba qué acciones emprendían las personas de mi entorno para mejorar el planeta desde la cotidianidad, yo me sumaba al reto. Aunque hay una trampa: si bien muchas personas hemos adquirido la responsabilidad de impactar positivamente a la sostenibilidad, no podemos perder de vista que pararse a conversar sobre estas cuestiones ya es un privilegio. La mayoría de la gente está intentando sobrevivir. No muchas pueden elegir qué vestir, o qué productos para el aseo pueden comprar. Las desigualdades sociales hacen que nosotros estemos pensando en la mejor forma de conversar sobre lo sostenible, mientras otras solo se ocupan por comer hoy.


Tampoco podemos perder de vista que si bien, impactar positivamente es saludable para el planeta y para todas las especies que lo habitamos, actualmente las personas no están obligadas legalmente a asumir más cargas que las impuestas por ley. No forcemos a nadie.


¿Qué más matices debemos tener en cuenta a la hora de hablar de sostenibilidad? Se me ocurre que es importante acompañarnos con otras personas que deseen o necesiten seguir conversando al respecto. No olvidemos que todos estos temas atraviesan nuestras vidas, y obsesionarnos con ellos podría traernos una serie de costes a nivel mental, que tal vez en comunidad puedan ser gestionados de manera cuidadosa.


Finalmente, cuestionemos lo que impacta negativamente y también lo que dicen que impacta positivamente. Te aseguro que comprar productos “ecológicos” que fueron transportados a través de miles de kilómetros no son del todo buena onda.


Johely Barrios Díaz

Es abogada de profesión de la Universidad Libre de Colombia y máster en RSC. Es la fundadora y desarrolladora de La Revista Hablada.

@larevistahablada







 
 
 

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