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¿Cómo puedo ayudar a construir la autoestima en mi hijo adolescente?

  • Cilac2019
  • 20 ene 2020
  • 4 Min. de lectura

Me gustaría empezar por definir que es la autoestima.


La autoestima es el conjunto de percepciones y pensamientos que tenemos de nosotros mismos, no es innata, se desarrolla y está influenciada por el contexto social, puede definirse también como la confianza en la eficacia de la propia mente, en la capacidad de pensar, de tomar decisiones de vida y de búsqueda de la felicidad.

La ausencia de autoestima puede conducir a la depresión y un exceso puede conducir a un narcisismo enfermizo.


La autoestima es un sentimiento o concepto valorativo de nuestro ser el cual se va forjando poco a poco, se aprende y cambia, se basa en aquellos pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo, asimilando e interiorizando a lo largo de nuestra vida.


La autoestima en la adolescencia es un proceso de gran importancia para el individuo y su educación, un estado emocional favorable logra un mejor desempeño escolar.

La adolescencia es una etapa de cambios físicos, psicológicos y neurológicos que conllevan de manera natural a una inestabilidad emocional y cambios hormonales que en muchas ocasiones generan pereza o apatía, por lo cual es importante que todas las personas que tenemos contacto directo con los adolescentes aprendamos estrategias que den forma y nutran su autoestima, pues un individuo que se sabe valioso es un elemento importante en la sociedad.


Existen cuatro factores que influyen en mayor medida en la construcción de autoestima en la adolescencia:


  1. Autoeficacia: es juzgarse capaz de lograr algo. Es una motivación intrínseca que lleva al ser humano a emprender conductas específicas en función de los logros que pretende alcanzar, basado en la valoración y el juicio de su propia capacidad y reconocimiento de sus limitantes; esta habilidad es uno de los factores principales de la automotivación escolar. La autoeficacia se debe trabajar constantemente y además se deben enaltecer los resultados cuando son positivos; es importante identificar y reconocer los esfuerzos pues la mayoría de los logros son estáticos mientras que el esfuerzo es dinámico, aunque no siempre se alcancen los objetivos deseados, lo cual permite el desarrollo de la resiliencia. La autoeficacia repercute directamente en la autoapreciación y la autovaloración.

  2. Autodignidad: ¿Qué es la dignidad? Es la cualidad de las personas para hacerse valer como seres humanos, la dignidad es el valor interno dado por sí mismo e insustituible. La autodignidad es el autorreconocimiento de la valía de uno mismo, centrado en la autoconsideración, la autovaloración y la autoafección, es poseer una actitud afirmativa hacia mi derecho a vivir, de la plenitud, de la trascendencia, de la escucha, de la comprensión, de la educación y de ser feliz; es un cimiento para la autoestima. En los casos de depresión, cuyo número es creciente en la edad adolescente, las personas padecen de autodignidades distorsionadas o enfermizas que no dejan autovalorarse de forma adecuada. También existe la contraparte de una sobrestimación del autoconcepto de dignidad y derechos humanos, como por ejemplo cuando se exigen “derechos” atribuidos que no corresponden o se pretende obtener cosas sin hacer ningún esfuerzo para conseguirlas. Es importante sensibilizar a los niños y adolescentes en torno a la empatía para que puedan ir desarrollando un sentido más abierto de humanización en donde sean capaces de concebirse como miembros de una sociedad con individuos con un valor y dignidad únicos.

  3. Autoconcepto: es la idea que concebimos de nosotros mismos que se manifiesta en nuestra conducta cotidiana, tiene que ver con la identidad que cada quien construye para su propia conciencia. El autoconcepto suele estar asociado a diferentes niveles: cognitivo, emocional-afectivo y conductual; en la adolescencia el aspecto físico es un factor primordial, es la etapa en donde se suscitan la autodefinición, autodescubrimiento, autocreación, influidos por los cambios biológicos, psicológicos y las interacciones con el entorno, por lo cual en esta etapa se comienza a formar un autoconcepto basado en las opiniones de los demás, pero también en su autoeficacia, su valía y su autoestima. Es muy importante que se forme un juicio realista de sí mismo, haciendo énfasis en las virtudes pues así construimos una apreciación positiva más fuerte para aceptar nuestros defectos. Es importante, como personas que estamos en contacto con adolescentes, hablarles con empatía y respeto, destacar sus logros y virtudes, tratar de encontrar sus errores y hacérselos ver de manera asertiva.

  4. Autorrealización: es un conjunto de elementos que inciden en lo emocional; éstos se forjan a lo largo de la vida con conciencia y estabilidad, los cuales llevan a una serie de logros en diversas dimensiones que desarrollan un estado de plenitud en uno mismo. En los adolescentes pueden desarrollarse proyectos de autorrealización donde se cuestionen interrogantes como: ¿Cuál es la meta de la vida? ¿En qué consiste la felicidad? ¿Qué es una vida buena? ¿Quién soy y quién quiero ser? ¿Qué estoy haciendo para lograrlo? La autorrealización es la pauta que traza un camino potencial hacia el éxito, la felicidad y la plenitud; aquí entra la importancia de tener un proyecto de vida. Cabe aclarar que la autorrealización no es un estado estático; la autorrealización es una manera de plantearse objetivos, generar expectativas y diseñar modelos de consecución de logros lo cual lleva a la efectividad de resultados.


Empecemos por forjar una autoestima sana en nuestros adolescentes y jóvenes, aprender a creer y confiar en ellos, para así empezar a construir el mundo y la sociedad que queremos para todos.


“El optimismo es la fe que guía al logro. Nada se puede hacer sin esperanza y confianza” Hellen Keller.



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