Invictus: Discurso graduación Generación 60
- H. Liz Mendoza MC
- 8 sept 2022
- 3 Min. de lectura
Queridos alumnos: ustedes son la generación sesenta, lo cual no deja de ser significativo, a los diez años de la beatificación de Madre María Inés y por haber cursado gran parte de su secundaria durante una Pandemia. Han vivido momentos difíciles, particulares, pero no por eso dejan de perder la alegría propia de la juventud. Varios jóvenes me han dicho que les preocupa ver una generación atacada por otra pandemia: la ansiedad y la depresión. A muchos en la pandemia no les han faltado motivos para acercarse a estos dos fantasmas: pérdida de seres queridos a causa del COVID-19, dificultades económicas, el inicio de una guerra, los feminicidios, la falta de agua, muchos piensan que el antinatalismo es la solución o que la vida es absurda.
¿De qué nos habla todo esto? Tal vez de una crisis de esperanza. Ustedes tienen toda una vida por delante, no sabemos qué dificultades van a enfrentar, pero para los que creemos en Dios hay muchos motivos de esperanza.
Tal vez algunos de ustedes hayan visto la película de Invictus, donde se narra un poco de la historia de Nelson Mandela y el equipo de Rugby de ese tiempo. Se sitúa en la época en la que recién había desaparecido el aparheid, el sistema de separación racial en Sudáfrica. Nelson Mandela ha sido para la humanidad testigo de esperanza, de lucha, de resistencia, de paz, de reconstrucción, de perdón.
¿Saben por qué la película se llama Invictus? Porque Mandela sabía de memoria una poesía así titulada, del autor inglés William Ernest Henley. Se cuenta en los momentos más difíciles durante su cautiverio de veintisiete años en prisión esta poesía fue una especie de medicina espiritual.
Curiosamente, el autor de esta poesía tuvo una vida nada fácil. De niño sufrió tuberculosis y, a causa de esto le tuvieron que amputar una pierna. A Mandela le habían amputado la libertad, tal vez por eso se identificó con el poema. Pero a Ernest Henley su discapacidad no solamente le inspiró este poema, sino que inspiró a otros, inspiró a Long John Silver, el personaje con pata de palo creado por su amigo Robert Louis Stevenson, autor de la famosa novela La isla del tesoro.
Vamos a escuchar esta poesía y a cerrar con una breve reflexión para ustedes con muchísimo cariño:
En la noche que me envuelve, negra, como un pozo insondable, le doy gracias al dios que fuere, por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancias, no he gemido, ni he llorado. Bajo los golpes del destino, mi cabeza ensangrentada jamás se ha postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos, acecha la oscuridad con su horror, y sin embargo la amenaza de los años me halla, y me hallará sin temor.
Ya no importa cuan estrecho haya sido el camino, ni cuantos castigos lleve mi espalda, soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma.
Ustedes son los capitanes de su alma, no se lamenten de las circunstancias que les hayan tocado vivir. Tomen el timón de su nave y, con fe en Dios, déjense guiar por los caminos de la verdad y del bien. Un joven está lleno de energía, úsenla siendo dueños y no esclavos de ustedes mismos y sus emociones. Todos nos sentimos a veces tristes, ansiosos, cansados, frustrados, enojados, pero muchas son emociones pasajeras, que nos pueden servir como vientos que lleven nuestra nave al puerto que nosotros deseamos, y, como creyentes, al puerto donde Dios ha soñado que lleguemos. Pregunten a Dios qué sueña para ustedes.
No sé qué serán en un futuro, a qué se dedicarán, pero si sé que Dios sueña para ustedes algo maravilloso, descúbranlo, sean capitanes de su alma y no sean esclavos de lo que les dicen los medios de comunicación, los influencers, las modas, la publicidad que hoy nos dicen una cosa, mañana otra. Vean dentro de ustedes mismos, desarrollen una mirada interior que les hará escuchar la voz de Dios en ustedes. Déjense acompañar por su familia o por personas que les sepan guiar en los mares de la vida. Los queremos mucho, nos sentimos orgullosos de ustedes.
Gracias papás por acompañarlos hasta este momento, gracias a los que han permanecido con nosotros en medio de las tormentas, a quienes han cursado toda su vida escolar en esta familia educativa. Todos serán siempre bienvenidos en este su Colegio, siempre habrá una puerta abierta, oídos para escuchar y darles la bienvenida. Que María camine con ustedes y Madre María Inés les impulse con su alegría a vivir la siguiente etapa que viene, la preparatoria.
Colegio Isabel la Católica
Lux est Vita

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