Feminismos: Hacia un Nuevo Feminismo
- H. Liz Mendoza MC
- 2 mar 2021
- 13 Min. de lectura
Actualizado: 8 sept 2022
A raíz del 9 de marzo del año pasado muchas personas me preguntaron mi postura frente al feminismo. De mi reflexión de ese periodo salió este escrito. Debo decir que es el segundo escrito que hago, pues el primero fue muy visceral y algo en mí me detuvo a publicarlo. Agradezco a las cinco personas que lo leyeron y me dieron su retroalimentación. Debo decir también que este escrito lo hago después de una serie de pláticas sobre feminismo con las alumnas de secundaria del colegio que dirijo. Escuchar sus reacciones, sensibilidad e inquietudes ha enriquecido lo que voy a escribir y seguiré fundamentalmente el esquema que compartí con ellas incluyendo algunas ligas de videos, el primero lo vi con ellas y los demás se los recomendé. De antemano me disculpo si este escrito es largo, pero quiero compartir lo expuesto a las alumnas y ahondar un poco más puesto que esto está destinado más a un público adulto. Tampoco pretendo con este escrito decirle a las personas qué pensar, tampoco lo hice con las alumnas, sino invitar a leer, estudiar, informarnos, orar, discernir y decidir no porque alguien más me dijo qué hacer, sino haciendo un ejercicio de libertad y madurez.
Inicio proponiendo ver los siguientes videos sobre la historia del feminismo:
Historia del feminismo en 10 minutos:https://www.youtube.com/watch?v=0my1oddgK5g (este es el que vimos con las alumnas)
Ramas y corrientes del feminismo (Asadaf) https://www.youtube.com/watch?v=8t6Y-H19Qx4&t=309s (esta youtuber explica bastante bien las corrientes del feminismo actual y sus corrientes, incluyendo la Teoría Queer, el Transfeminsimo Radical, Géneros Fluidos, Feminismo Interseccional, que no profundizamos tanto con las jóvenes, pero es importante conocerlo para comprender las ideas que nos rodean y con las cuales hay que dialogar).
Simone de Beauvoir: https://www.youtube.com/watch?v=UyBgpos5Epo Este video nos da un buen resumen de las principales ideas de esta filósofa, ideas claves del feminismo radical.
Después de ver estos videos, nos centraremos principalmente en el feminismo radical que es la corriente que más ruido hace hoy en día. El feminismo radical se fundamenta en el esquema socialista de oposición de clases, y en este caso, de sexos; el patriarcado es el esquema que hay que derrocar junto con el sistema capitalista. De entrada, hablando como creyentes, sabemos que el socialismo llevó a grandes injusticias, una grande represión de todos aquellos que pensaban diferente. Sin embargo, es necesario tener presente que también la ultraderecha ha dado dictadores igualmente totalitarios que los de ultraizquierda y recordar que la historia nos demuestra con frecuencia que los extremos se tocan.
Para entender el feminismo radical tenemos primero que revisar el término “género” y sus aplicaciones actuales, esto es, que los roles de género son construcciones sociales y que el sexo biológico está disociado de la identidad de género y la orientación sexual. Muchas mujeres actuales ya no nos hallamos dentro de ciertos estereotipos y roles de género que vivieron nuestras abuelas o madres. Cuando les dije a las jóvenes que yo no me identificaba con la mujer a la que le gustan las princesas, los brillos y el rosa y que, desde adolescente me gustaban más las películas como Star Wars, el Señor de los Anillos y los súper héroes, muchísimas alzaron la mano e hicieron ver que a ellas también les gustaban más estas cosas, que no se veían solamente como amas de casa cocinando y haciendo tareas domésticas, inclusive muchas de sus madres ya no cumplen con este estereotipo, sin embargo analizamos esta analogía para entender los roles y estereotipos de género, aunque aplicable también a otras realidades:

Rígido: tenemos primero un objeto rígido. Los roles rígidos nos dirían que la mujer debe ser delicada, educada, le gusta el rosa, las princesas, cocinar, limpiar y que deberá casarse y dedicarse a las labores domésticas o profesiones como maestra o enfermera. Al ser mujer, no te puede gustar el fútbol o juegos rudos, la mecánica o la carpintería. El machismo y una educación demasiado tradicional puede generar rechazo total a estos roles rechazando la propia feminidad. Entendamos lo mismo con los roles masculinos.
Líquido: en el otro extremo tenemos lo líquido. Algo líquido se escapa de las manos, , es libre, me hace pensar en un río, es hermoso que el agua corra libremente, pero si no tiene ningún límite y el río viene en crecida seguramente destruirá cosas a su paso. A esta imagen corresponde la Teoría Queer y la perspectiva de los géneros fluidos y no binarios. No hay etiquetas, estereotipos, limitaciones. Suena muy atractivo que cada persona pueda definirse como quiera, lo único importante es encontrarte bien contigo mismo, ser personas abiertas y cambiantes. En Inglaterra hay ya el primer caso de adopción por parte de una pareja de género fluido donde papá y mamá se harán una operación de reasignación de sexo para cambiar de roles. Todavía no sabemos las implicaciones sociales que tendrán estos nuevos modelos de familia.
Sólido y flexible: como en muchos aspectos, el punto medio suele ser lo más virtuoso. Roles de género flexibles en personas sólidas. Se puede estudiar astrofísica y jugar fútbol siendo plenamente mujer, y se puede bailar ballet siendo plenamente hombre.
Es verdad que para los seres humanos muchos aspectos son construcciones sociales, rasgos culturales frutos de procesos de aprendizaje. Simone de Beauvoir afirmó: “no se nace mujer, se llega a serlo.” Pregunté a las jóvenes si estaban o no de acuerdo con esta frase. Algunas dijeron sí, otra no, otras en parte. Esto nos dio pie a hablar de la parte biológica. Biología, socialización y cultura son procesos presentes en la vida humana.
Hoy en día nos encontramos en una cultura donde está de moda la ecología. Muchos creemos importante cuidar el planeta, estamos preocupados por el calentamiento global y el cambio climático. Conozco muchas personas veganas o modificando sus hábitos de consumo. Sin embargo, pareciera que como seres humanos estamos a veces disociados de nuestra propia naturaleza. Sería muy extenso abordar en su totalidad este tema, así que les comparto uno de los videos de Roxana Kreimer, una filósofa argentina que tiene muchos argumentos sobre las predisposiciones biológicas que permiten ciertos estereotipos de género, ha estudiado ampliamente las diferencias neurológicas entre hombres y mujeres y establece un debate muy interesante de muchos postulados del feminismo radical:
Roxana Kreimer: https://www.youtube.com/watch?v=R_wqEQXfgIc
Sabemos la importancia que el Papa Francisco ha dado a la dimensión ecológica, hablando de una ecología integral. Creo muy oportuno citar el número 15 de la Laudato si:
Aprender a recibir el propio cuerpo, a cuidarlo y a respetar sus significados, es esencial para una verdadera ecología humana. También la valoración del propio cuerpo en su femineidad o masculinidad es necesaria para reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente. De este modo es posible aceptar gozosamente el don específico del otro o de la otra, obra del Dios creador, y enriquecerse recíprocamente.
Resulta contradictorio en la actualidad ver cómo coexisten pensamientos neopaganos como que las mujeres somos brujas conectadas con la sabiduría ancestral, viendo grupos de mujeres haciendo danza circular y cantos tribales, recargas de energía en el bosque y los árboles para conectar con la naturaleza y al mismo tiempo disociemos completamente el sexo biológico de la identidad de género. Si somos creyentes, el principio y fundamento de mucho para nosotros es la condición de creaturas. Hemos sido creados y nuestra existencia es un regalo que se recibe como un don gratuito de Dios, por eso abrazamos nuestra propia feminidad. Toda mujer tiene la posibilidad de engendrar vida, de ser madre, aunque decida no hacerlo. Esta parte de su naturaleza es esencial, y las predisposiciones biológicas y hormonales influyen en cómo respondemos a las situaciones, aunque no nos determinen totalmente, pues tenemos inteligencia y voluntad.
Es importante ver también que últimamente crecen los movimientos interesados por la lactancia y la crianza respetuosa, buscando leyes justas que favorezcan a la mujer en su maternidad. Los estudios psicológicos nos dejan ver las implicaciones que tienen en nuestra vida nuestra concepción, gestación, parto y apego. Es maravilloso ver el proceso de apego entre el niño y su madre mientras el niño es amamantado. Así que pienso que un punto para un nuevo feminismo es abrazar la propia naturaleza gozosamente.
Volvamos a las reivindicaciones y luchas del feminismo radical: la violencia de género (violencia doméstica, feminicidio, acoso, abuso sexual, cosificación de la mujer, pornografía, etc.), igualdad de derechos laborales, y legalización del aborto como parte de los derechos reproductivos. No entraré aquí en cada uno de los temas ni en discusiones ni estadísticas de que si matan más hombres que mujeres, o que si feminicidio es un término ideológico o no, etc. creo que suficiente se ha dicho en estos días. Quiero abordar el tema desde una perspectiva más tradicionalmente femenina, desde la sensibilidad más que de las estadísticas, que, si bien ayudan e iluminan por dar datos, efectivamente son datos, duros y fríos que me parecen poco empáticos con el sufrimiento de las víctimas y las historias individuales. Quisiera contar compartir algunas experiencias, duras, sensibles, porque cada vida es más que un número o una estadística.
En mi vida misionera, desde mis 14 años escuché historias de terror en las comunidades rurales, y también en historias de gente cercana de mi ciudad, y ahora como religiosa, muchísimas más: mujeres golpeadas, señoras que decían que en la Iglesia les enseñaron a portarse bien para que al menos no las golpearan, señoras que me decían que entendían la doctrina cristiana sobre la anticoncepción, pero que estaban enfermas y ya no podían embarazarse y que qué hacían si sus maridos, cuando estaban tomados, no les preguntaban si querían tener relaciones sexuales o no. Más tarde he acompañado muchas mujeres abusadas por hermanos, tíos, conocidos, todas con huellas imborrables de dolor, como una mujer que me dijo que para tener relaciones con su esposo tenía que imaginarse que era otra persona pues no se sentía digna de ser amada. Escuché a una mujer en Nayarit cuya hija tenía una enfermedad mental decir: “la llevé a operar para que mejor la vaciaran para que, si como quiera se la van a coger, al menos que no se embarace.” Una religiosa de clausura de Chiapas me contó que ella se vino a Monterrey porque un muchacho la pidió en matrimonio y ella no quiso. Su papá le dijo que la apoyaba pero se viniera a Monterrey con una hermana porque no quería que la mataran, pues era sabido que toda mujer que desprecia a un muchacho aparece muerta pues es visto como una humillación para la familia del hombre que pide a la mujer. Una mujer me pidió leer lo que escribió para su proceso de nulidad matrimonial y en verdad se me hizo chiquito el corazón al leer lo que su esposo la hacía hacer para complacerlo sexualmente violentando su conciencia y sensibilidad. Cada una de estas historias me hace hervir la sangre, me indigna profundamente. Una hermana enfermera me dijo que le tocó atender una niña con signos claros de abuso, con todo su cuerpecito lleno de semen de días y que estaba segura que el hombre que decía que era su tío era el abusador. ¿Cómo permanecer indiferente ante esto y limitar la violencia de género a estadísticas? Y debo decir que me indigna de la misma manera escuchar historias de hombres abusados, de hombres asesinados por el narco, de hombres manipulados en su matrimonio, incluso algunos también violentados y ni se diga chantajeados por sus esposas, incluso muchos saben que he hablado también de los hombres dominados o ninguneados por sus esposas y que se han dejado excluir de la educación de sus hijos; pero esto no quita el que la violencia hacia la mujer y el machismo son reales y como Iglesia estamos llamados a denunciarlo, al igual que la lucha contra el aborto, denunciar la violencia contra los migrantes, la trata de blancas, el tráfico de órganos, el tráfico de drogas, y tantos y tantos temas que van contra la dignidad del ser humano. Cada tema tiene su apartado y no debemos confundir uno con el otro aunque el tema fundamental sea dignidad humana y respeto a la vida.
Al compartir algunos de estos ejemplos con las alumnas, muchas alzaron la mano y comenzaron a contar historias de acoso y violencia verbal por parte de compañeros o personas desconocidas en la calle, percibí la indignación y miedo en sus narraciones. Es por ello que algunos mensajes difundidos en las redes por personas de Iglesia que minimizan el tema les enojan, es como si descalificaran o minimizaran sus historias y las de tantas mujeres. Debo decir que yo también he sentido tantas y tantas veces ese enojo e indignación, porque para mí no son estadísticas, cada persona que tiene una historia de sufrimiento es digna de ser escuchada y de obtener justicia.
Escuché también la crítica de un audio que anda circulando que el feminismo de izquierda se está filtrando en la Iglesia y que se habla de patriarcado eclesial. Esto es verdad, hay grupos que toman esta línea y aclaro que no me identifico pues defienden puntos en discrepancia con el Magisterio de la Iglesia. Esto no quita el hecho de que existe machismo en la Iglesia, estoy dentro de ella, estoy consagrada a su servicio y he vivido el machismo y me rebelo ante ello. Me ha tocado trabajar con párrocos que quieren siempre dominar y se llevan el crédito de todas las ideas, que me han gritado frente a la gente o quitado autoridad frente a mis alumnos; me ha tocado ver religiosas tratadas con poco respeto o como si valieran menos, o sacerdotes indignados porque se le dé a una mujer un puesto de importancia pues “ni que no hubiera suficientes curas a la altura.” Los que me conocen saben que me eduqué con sacerdotes, que me llevo muy bien con los hombres, en muchos ambientes eclesiales desde muy joven me ha tocado ser la única mujer en medio de sacerdotes y he visto las dos caras de la moneda, la de sacerdotes ejemplares y a los que debo tanto mi experiencia de Dios como Padre y tampoco me cuesta hacerla el aseo de su casa a un hermano sacerdote que extenuado de trabajo misionero no tiene tiempo de hacerlo, es de hermanos apoyarnos; sin embargo, esto no excluye que haya actitudes machistas en muchos espacios. Mi opción siempre ha sido buscar la unidad de la comunidad. Jamás me pondré al tú por tú con un sacerdote frente al pueblo, pero en privado he corregido a algunos o expresado mis sentir, a lo cual he recibido siempre buena respuesta, porque quien busca caminos pacíficos pero asertivos se abre camino. Es necesario abrir camino a la mujer también en ambientes eclesiales, y con ello no pretendo el sacerdocio femenino, tenemos otra misión en la Iglesia y mucho que aportar en otra forma y otros ministerios. Para mí la vía es el diálogo profético y a la vez pacífico, verdad y misericordia van de la mano, me vienen a la cabeza y al corazón las palabras del salmo: “la justicia y la paz se besaron.” (Sal 85, 11).
Creo que debemos saber escuchar y responder al clamor de la injusticia real. Creo que debemos buscar un camino al nuevo feminismo al que invitó San Juan Pablo II:
En el cambio cultural en favor de la vida las mujeres tienen un campo de pensamiento y de acción singular y sin duda determinante: les corresponde ser promotoras de un «nuevo feminismo» que, sin caer en la tentación de seguir modelos «machistas», sepa reconocer y expresar el verdadero espíritu femenino en todas las manifestaciones de la convivencia ciudadana, trabajando por la superación de toda forma de discriminación, de violencia y de explotación (Evangelium Vitae, n. 99)
Creo que en muchos ambientes nos hace falta trabajar por construir este nuevo feminismo, un feminismo equilibrado basado en la Doctrina Social de la Iglesia y proponer caminos valientes de justicia, de denuncia a la par que caminos de paz y de perdón. Me alegra que la Academia de Líderes Católicos organiza un Diplomado sobre las Mujeres la Vida Pública: feminismos, género e identidad católica en el siglo XXI en Ciudad de México este verano. Creo que si las católicas no alzamos la voz por la mujer desde la Doctrina Social de la Iglesia perderemos a muchas de la siguiente generación de jóvenes. Sé que las feministas radicales a esto le llaman Fakeminismo y se burlan de ello, pero no hay un solo feminismo y ¿por qué tenemos miedo de hacer nuestra propia propuesta?
El Papa Francisco en su Exhortación Apostólica tras el Sínodo de los Jóvenes en el apartado de saber leer los signos de los tiempos habla del feminismo y para cualquier discernimiento personal y comunitario debemos partir de los criterios del Evangelio, de la comunión con el Papa:
Por ejemplo, una Iglesia demasiado temerosa y estructurada puede ser permanentemente crítica ante todos los discursos sobre la defensa de los derechos de las mujeres, y señalar constantemente los riesgos y los posibles errores de esos reclamos. En cambio, una Iglesia viva puede reaccionar prestando atención a las legítimas reivindicaciones de las mujeres que piden más justicia e igualdad. Puede recordar la historia y reconocer una larga trama de autoritarismo por parte de los varones, de sometimiento, de diversas formas de esclavitud, de abuso y de violencia machista. Con esta mirada será capaz de hacer suyos estos reclamos de derechos, y dará su aporte con convicción para una mayor reciprocidad entre varones y mujeres, aunque no esté de acuerdo con todo lo que propongan algunos grupos feministas. En esta línea, el Sínodo quiso renovar el compromiso de la Iglesia «contra toda clase de discriminación y violencia sexual». Esa es la reacción de una Iglesia que se mantiene joven y que se deja cuestionar e impulsar por la sensibilidad de los jóvenes. (n. 42)
Debemos escuchar esas legítimas reivindicaciones de las mujeres y proponer con claridad los valores del Evangelio. A mi modo de ver podría delinear algunos rasgos de este “nuevo feminismo”:
Reconocimiento de la misma dignidad e hombres y mujeres.
Igualdad de derechos.
Reciprocidad hombre-mujer, no podemos existir unos sin los otros, nos complementamos y equilibramos, debemos valorar las diferencias y aportaciones de cada uno, nunca oponernos entre nosotros.
Contacto con la propia naturaleza femenina desde el concepto del Papa Francisco de una ecología integral, conectar con la maternidad aunque no se tengan hijos biológicos. La mujer engendra vida y desde esta posibilidad también engendra para la vida de Dios.
Equilibro entre el aspecto biológico y los rasgos culturales que permitan roles de género flexibles.
Lucha por políticas pro vida y pro familia, por ejemplo, hay países que tienen leyes de incapacidad por maternidad notoriamente en favor de la mujer y la familia, Lituania es un claro ejemplo de ello.
Desarrollar una ética del cuidado mutuo y del encuentro.
Lucha por los derechos de la mujer, contra la violencia de género, el acoso, la mutilación femenina, etc.
Lucha clara contra la pornografía y la trata de personas.
Lucha por la justicia por caminos de paz y reconciliación, ésta siempre será la novedad del mensaje de Jesús, amar a los enemigos, amar a los que nos persiguen, lo cual no implica renunciar a la justicia y rechazar la impunidad, sino liberarnos del deseo de venganza y del rencor que nos carcome.
Jesús tuvo encuentros significativos con tantas mujeres, es hijo de María, amigo de Martha y María, el maestro para Magdalena y las mujeres que le seguían, luz y verdad para la samaritana, salud para la hemorroísa, etc. En la Iglesia tenemos tantos ejemplos de mujeres que han dado su vida en la construcción del Reino: Santa Catalina de Siena, Santa Clara, Santa Teresa de Jesús, Santa Edith Stein (quien fue feminista de la segunda ola, sufragista y luchadora por la educación de la mujer), Santa Teresa de Calcuta, Dorothy Day, Madeleine Delbrel, etc. Sigamos construyendo Iglesia y un mundo más humano desde nuestra feminidad.

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