top of page

Higiene de sueño

  • Foto del escritor: CILAC
    CILAC
  • 26 ago 2019
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 4 feb 2020

Las vacaciones terminaron, el regreso a clases llegó y con éste la vuelta a las rutinas tanto de los padres como de los más pequeños de la casa.


Semanas previas nos hemos preparado comprando y etiquetando el material solicitado, alistando los uniformes y disfrutando de estos últimos días de descanso.


Sin embargo, la vuelta a la rutina puede no ser sencilla sobre todo para los niños pequeños. Es frecuente que los primeros días se les dificulte levantarse temprano en la mañana, que no quieran desayunar, que estén de mal humor o cansados durante el día, haciendo del regreso a clases más que algo placentero un dolor de cabeza para todos en la casa.


El sueño es un estado fisiológico, activo, recurrente y reversible en el que baja el nivel de vigilancia estando disminuida la percepción y la capacidad de respuesta a los estímulos ambientales, durante éste nuestro cuerpo realiza importantes funciones hormonales (se liberan hormonas que ayudan al crecimiento, combatir infecciones, reparar células dañadas), cerebrales (restauración de funciones cognitivas como memoria, procesos de aprendizaje y concentración) y eliminación de toxinas que tienen como resultado mantener el bienestar físico y mental del individuo.


Las necesidades del sueño varían acorde a los grupos de edad. Para un adulto sano las necesidades oscilan entre 7 y 9 horas diarias, mientras tanto los niños pequeños tienen necesidades de sueño más elevadas por lo cual es común que duermas siestas. La National Sleep Foundation tiene las siguientes recomendaciones de acuerdo a la edad: en niños pequeños (1-2 años): entre 11 y 14 horas/día, niños en edad preescolar (3-5 años): entre 10 y 13 horas/día, niños en edad escolar (6-13 años): entre 9 y 11 horas/día, adolescentes (14-17 años): entre 8 y 10 horas/día.


El no dormir el tiempo necesario tiene repercusiones que van más allá de sentirse con poca energía el día siguiente, la falta de sueño puede afectar el rendimiento escolar, disminuye la capacidad de memorizar, razonar y reaccionar rápido a estímulos, también afecta el estado de ánimo pudiendo causar irritabilidad, ansiedad y depresión, lo cual suele afectar la manera de relacionarse con los demás incluso en los más pequeños. A largo plazo estudios han demostrado que la falta de sueño suficiente puede ser un factor para desarrollar presión alta, obesidad, enfermedades del corazón, diabetes, accidentes vasculares cerebrales entre otras.


Por lo cual podemos decir que el sueño representa una función vital, imprescindible, restauradora y fundamental para el ser humano.


¿Qué podemos hacer para mejorar el tiempo y la calidad de nuestro sueño y de nuestros niños?


  • Acostarse y levantarse todos los días aproximadamente a la misma hora.

  • Adaptar las siestas en base a la necesidad del niño en edad preescolar y menores. En adultos y adolescentes las siestas no están recomendadas.

  • Establecer una rutina presueño de relajación antes de acostarse, esta rutina puede ser una oportunidad para conectar con nuestros hijos al final del día, puede ser un baño con agua tibia, leer un cuento, contar una historia, platicar que nos gustó durante el día, o cantar una canción para dormir.

  • Mantener las condiciones ambientales adecuadas (temperatura, nivel de luz, ruido) para dormir.

  • Evitar comidas copiosas antes de acostarse y comidas o bebidas que contengan cafeína como el refresco o chocolate, en los adultos evitar el consumo de café, alcohol y tabaco por la tarde/noche.

  • Evitar el uso de pantallas, videojuegos, computadora, celular en las 2 horas previas a acostarse. Incluso la existencia de televisores, videojuegos o dispositivos electrónicos en la habitación del niño está desaconsejada pues suele asociarse a una mala calidad del sueño.

  • Realizar ejercicio físico cada día, jugar al aire libre, bailar, saltar, aunque no inmediatamente antes de acostarse.


Poniendo en práctica estas medidas podemos tener niños descansados, más sanos y felices y nosotros como padres estar tranquilos, pues el objetivo principal es estar bien para disfrutar a nuestra familia el mayor tiempo posible.


¡Feliz regreso a clases!



Comments


bottom of page