top of page

La creatividad es la inteligencia divirtiéndose

  • Lic. Verónica Cárdenas
  • 26 sept 2022
  • 4 Min. de lectura

LA CREATIVIDAD ES LA INTELIGENCIA DIVIRTIÉNDOSE. Albert Einstein


“Mamá estoy aburrido”, ¿te suena esta frase? Efectivamente, un niño que esta aburrido es un niño normal y tú como padre de familia no eres responsable de dicho estado en tu hijo. Permítele sentirse aburrido y dile que es normal que se sienta así y que ello puede aprovecharlo para idear juegos creativos o algunas soluciones para acabar con su aburrimiento. Veras como surgen ideas realmente creativas y formas increíbles de entretenerse. Pero eso sí, nunca le des un aparato digital para desaburrirlo, lo único que ocasionaras será matar su creatividad.


Y es que, la creatividad es esa parte del desarrollo intelectual que es capaz de ofrecer muchas posibilidades de solución ante un problema. Por ello se observa de forma más genuina en los niños en etapa preescolar, pues el miedo a la censura, a cometer un error o sonar ridículo están extintos a temprana edad. El niño de preescolar suele distinguirse por no contar con este filtro que delimite su respuesta. Comparado con adultos que, al generar una idea, primero toman en cuenta el impacto social de la misma antes de expresarla.

Sin embargo, la disminución de la creatividad es también una cuestión de maduración. Pues cuando el niño crece, su cerebro y específicamente el lóbulo frontal se encargan de incorporar y atender a normas, reglas sociales, ideales, valores y expectativas de lo que se espera en ellos. Es así como poco a poco la creatividad se ve limitada.


Por otra parte, no solo se trata de un aspecto de crecimiento, también los padres y el propio sistema de educación tiene un efecto de responsabilidad en el mantenimiento de la creatividad en los niños.


Seguramente te has enfocado como padre en que tu hijo potencialice otras cualidades como la inteligencia, el ser obediente y respetuoso, disciplinado, atento y ordenado antes que sea creativo. Por ello trata de cambiar las expectativas que están sobre tu hijo y dale un espacio a la creatividad para expresarla en su vida diaria.


Si hasta aquí ya te has dado cuenta del valor que tiene la creatividad en tu hijo pequeño, entonces provéele de materiales que le hagan explorar aún más su creatividad. Déjale crayones, pintura, masas modeladoras, pincéleles, etc. Que le permitan usarlos cuando una buena idea surja. Arma un espacio en su habitación para probar diferentes disfraces, construcciones o creaciones de arte y así eche a volar su creatividad. Recuerda que la libertad es una pieza clave en el mantenimiento de la creatividad. Que ellos sientan que tienen la elección en sus manos permitirá que el interés del niño por dibujar, leer, cantar, pintar o construir se incremente.


Si quieres alentar y motivar a la creatividad en tu hijo, usa frases como: “Que forma tan divertida has creado”, “muy buena idea”, “me agrada mucho lo que has hecho”, “¿Eso se te ha ocurrido a ti solo? y “Que bien lo has pensado/imaginado”.


Mi mejor recomendación respecto a alentar la creatividad en tu hijo, es siéndolo tú mismo. Busca ideas creativas de ordenar la habitación juntos, de inventar nuevas reglas en juegos de mesa o armar una obra de teatro con trajes diseñados por ellos mismos, inventar nuevas formas de apoyarlos con sus tareas o cocinar algo de forma creativa. Recuerda que siempre serás el modelo a seguir de tus hijos.


Por último, no interfieras en valoraciones buenas o malas de sus ideas, mejor busca conectar esas ideas con aquello que parece extraño ante los ojos de los demás. Refuerza sus creaciones y recuerda que aquello que hoy se le ocurre, en el futuro serán soluciones para resolver sus problemas cotidianos.


Enseguida te comparto un fragmento del libro “El cerebro del niño explicado a los padres” del Autor Dr. Álvaro Bilbao en donde se expresa con claridad la diferencia entre una conversación creativa y una que mata a la creatividad.


M: A ver, Daniel, ¿me enseñas lo que estas dibujando?

D: sí

M: ¿Qué es? ¿Un caracol?

D: sí

M: está muy bien, pero le faltan las antenas.

D: Es que voy a hacérselas ahora.

M: Fíjate, el caracol tiene unas antenas y unos ojos. En total son cuatro.

D: Vale

M: Y al caracol le sale una colita detrás, ¿lo ves? Déjame ayudarte.

D: Vale

M: Oye, y ¿vas a dibujar una lechuga? A los caracoles les encanta la lechuga.

D: ¿Cómo se hace?

M: Mira, así con verde. Te la dibujo yo.

D: …

M: ¡Nos está quedando muy bien!

D: Me voy a jugar. Ya no quiero dibujar más.


S: ¡Mira, mamá! ¡Mira lo que he dibujado!

M: Ya te he visto dibujar. ¡Estabas muy concentrada!

S: Sí, pero mira lo que he hecho.

M: ¡Toma ya! ¡Menudo dibujo que has hecho!

S: Sí

M: Esto es un caracol, ¿Verdad?

S: Sí

M: Y ¿Qué es esto que le sale de la boca?

S: ¡Son colmillos!

M: ¡Jope! Debe ser un caracol muy peligroso.

S: Sí, ¡es un caracol vampiro!

M: ¡Qué miedo!

S: Sí. Y esta con un gusano volador.

M: ¡Es verdad! ¡Mira que alas tiene!

S: Sí, ¡Son para volar!

M: Me encanta, ¿me lo regalas? Voy a ponerlo junto a mi cama. Aunque igual me da un poco de miedo…

S: ¡Sí! ¡Voy a dibujar otra cosa!


FRAGMENTO TOMADO DEL LIBRO “EL CEREBRO DEL NIÑO EXPLICADO A PADRES” DEL AUTOR DR. ÁLVARO BILBAO


Lic. Verónica Berenisse Cárdenas Palos

Piscóloga Preescolar


 
 
 

Комментарии


bottom of page