“Al principio creó Dios el cielo y la tierra”. (Gn 1 1) y lo hizo con mucho amor para que cuidáramos y amáramos la tierra, el agua, el aire, el sol, los animales, nuestros hermanos y todo lo que habita en esta casa común; para así vivir en armonía con Dios y la creación.
Ahora que iniciamos un nuevo año, es un buen momento para renovar nuestra fe y escuchar lo que Dios quiere para nosotros, descubrir cuáles son nuestros talentos para así dar frutos y esperanza a nuestros hermanos. Es por eso que hoy quiero invitarte a que renueves tu estilo de vida por el cuidado de nuestra Tierra con las siguientes acciones:
Activa a tu comunidad a crear un huerto y lo que coseches compártelo con los que más necesiten.
Apoya a los emprendedores, artesanos y agricultores locales. Así contribuyes a la economía de tu país.
Acelera la reducción del consumo innecesario, evita el desperdicio, el uso del desechable y del plástico.
Actualízate con el hábito de la lectura, promueve la encíclica Laudato Si´ e inscríbete a su plataforma.
Alza la voz de lo qué está pasando con nuestro planeta, del daño que le hemos causado y comparte tus buenas acciones.
Asiste y participa con organizaciones que promueven el cuidado del medio ambiente. Busquemos esa justicia y equidad para todos.
Abraza un árbol y conéctate con la naturaleza.
Ama a tu prójimo como a ti mismo.
Agradece a Dios por todo lo bueno que ha creado.
Ama a Dios sobre todas las cosas.
Estamos encomendados a cuidar la creación, con el mismo amor con que Dios nos cuida. Vivamos con alegría este nuevo camino y pidamos a Dios que nuestros propósitos tengan frutos de generosidad y que nuestra casa común sea renovada con buenas acciones para vivir en armonía con nuestro Creador.
“El desafío urgente de nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar” Papa Francisco, Laudato Si´.

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