¿Leer o no leer? ¿Cuál es la importancia de la lectura en los años de la infancia?
- Cilac2019
- 5 oct 2020
- 4 Min. de lectura
Desde que yo era niña siempre he escuchado en la escuela, en la televisión y de boca de los mayores la importancia que tiene la lectura, un niño tiene que leer y no sólo eso, tiene que gustarle.
Pero pocas veces en la práctica he visto que los niños se interesen legítimamente por la lectura, que la busquen, que la celebren y que la gocen.
¿Cómo lograr entonces que en la vida cotidiana se lleve a cabo ese imperativo para los niños?
En mi opinión, el primer error está en el tienen, todos los seres humanos nos sentimos irremediablemente atraídos a romper las reglas de los mayores y las que la autoridad nos impone. Si a un niño le decimos que tiene que leer, ya se escucha forzado y no le provocará ningún interés. Debería ser mucho más atractivo que eso, una invitación a conocer nuevos y emocionantes mundos, a conocer otras culturas y otras personas, imaginar mundos que no conocemos o que no existen, realidades que sólo en papel pueden ser, ¡eso sí provoca!
Hay que apelar a la imaginación y curiosidad innata del niño debe ser mucho más poderoso. Presentar cualquier tarea disfrazada de juego siempre ayuda, en el caso de la lectura dejemos de verlo como una tarea y dejémoslo solo en la parte de recreación para empezar a disfrutarla
El segundo error que he notado, es el ejemplo. Si papá y mamá no leen, no disfrutan, no acostumbran o si reniegan por tener que leer pues es difícil que el niño lo vea como una alternativa lúdica, placentera y emocionante. Es verdad que la mayoría crecimos sin ver ese ejemplo en nuestras casas y por eso ahora nos cuesta trabajo dejar esa herencia a nuestros hijos pero nunca es tarde para aprender una nueva habilidad, hay libros de todos los temas imaginables, puedes iniciar de a poco, ¡no tienes que leer a Dostoyevski! (todavía) puedes encontrar revistas de temas varios, empieza por artículos de esas revistas que te llamen la atención, no pasa nada si es una de modas, no hay una fórmula única en esto de iniciar un nuevo hábito, poco a poco introduce en tu lectura diaria un tema diferente y cuando menos lo pienses estarás dando el salto a los libros. Pueden ser cuentos cortos o novelas que ya has visto como películas para que se te haga más fácil imaginarlas, ir fortaleciendo ese músculo desgastado y abandonado de la imaginación poco a poco.
Por ahí dicen que para generar un hábito debes hacerlo 40 días seguidos, bueno pues intentemos el #BookChallenge con los que nos gustan los retos. Lee al menos 15 minutos diarios y veamos a dónde nos lleva, puede ser que nunca te guste la lectura, es cierto, pero al menos estarás dando el ejemplo a la siguiente generación de hacer algo lindo por ti mismo al ampliar tu vocabulario y mejorar tu ortografía (sí, ambos son beneficios de la lectura cotidiana) Y uno nunca sabe, tal vez la palabra escrita te atrape y aprendas a amar la lectura.
El tercer error que veo es el de no usar la tecnología a nuestro favor, no tiene que ser algo aburrido y anticuado eso de abrir un libro, oler las hojas de un viejo ejemplar siempre evoca gratos momentos, pero los niños no tienen porqué entender eso (todavía) en la era en que los niños nacen con una tableta o teléfono inteligente en las mano, usemos eso a nuestro favor, hay aplicaciones (app) para aprender a leer en español y en inglés a través de historias cortas, cuentacuentos en YouTube, libros electrónicos o ebook que podemos descargarlos en el Ipad o tableta, incluso he visto libros infantiles clásicos gratis en Amazon y audiolibros en Spotify. Todo cuenta, todo suma.
Dejemos que escojan sus lecturas, una revista de contenido apropiado a su edad que les incite a conocer más, el libro de esa película que vimos juntos en el cine, el que está de moda entre los compañeritos dejarlo por ahí al alcance de sus manitas y su curiosidad, Démosles libros que cuentan aventuras, sitios fantásticos y en general lugares que quisieran visitar, con ilustraciones, sin ilustraciones, cómics de sus superhéroes favoritos, fábulas, cuentos cortos, cuentos clásicos de princesas y príncipes que pelean con dragones; en fin, en internet las posibilidades son infinitas y con un poco de ayuda, una pizca de ejemplo y mucha intención nuestros niños pueden empezar a disfrutar de ese mundo de la lectura.
Por último, el cuarto error es el de creer que eso de leer es cosa de la escuela y ya la maestra le enseñará…Podemos empezar desde bebés mostrándoles libros con ilustraciones y que se familiaricen con la idea, dejar que toquen los libros y los hojeen, libros grandes, libros que no corten sus dedos con papel fino, libros incluso de tela o con diferentes tipos de superficies y de colores, juguetes en forma de libros, pues. Leer no es sólo cosa de aprender cosas y estudiar para que nos pregunten en clase, hay que empezar a modificar esa creencia en nosotros para que nuestros niños no la tengan, si tus niños ya son más grandes y ya tienen ese repelús por la lectura “para la escuela” entonces es momento de mostrarle ese lado divertido que puede tener y que se le quite la idea de que alguien le va a hacer examen de lo leído o que lo vas a evaluar si lo hace bien o mal.
Léan el mismo libro, hagan platica sobre él, preguntas de qué le pareció la respuesta de la protagonista o la aventura que vivió o su opinión sobre la moraleja, convierte ese momento de lectura en un motivo de acercamiento y tiempo de calidad con tu hijo(a) y el o ella tendrán una motivación extra para acercarse a leer y a ti.

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